
Días atrás, meditando en el significado de la palabra “esperanza, viajé en el tiempo a mi infancia, donde las primeras imágenes que vendrían a mi mente, serian las de mi tía Esperanza, o la de un saltamontes al cual por su color verde, llaman de esa manera en mi querido país. Años después, cuando por problemas de salud, pasaba más tiempo internada en un hospital que con mi familia, noté que el color verde rivaliza con el blanco en las paredes y uniformes de médicos y enfermeras, en especial del personal que trabaja en los salones quirúrgicos. Y es que según antiguas creencias, existe relación entre los colores y los estados de ánimo de las personas. De ahí que al color verde se lo vincule con la naturaleza, el crecimiento, la seguridad, la fertilidad, la frescura, y para muchos representa el color de la esperanza.
Esperanza: estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. En la doctrina cristiana, virtud teologal por la que se espera que Dios dé los bienes que ha prometido (DRAE) .Lo contrario de esperanza es: desaliento, desánimo, desconfianza, falta de ilusión. Sin esperanza somos como hojas muertas, seres confinados en prisiones de desánimo. Sin fuerzas ni aliento. Cuenta una historia que cierta vez, se corrió la voz de que el diablo se retiraba de los negocios y que vendía sus herramientas al mejor postor. En la noche de la venta estaban todas las herramientas dispuestas en tal forma que llamaban la atención. Eran un lote siniestro: odio, envidia, celos, malicia, lujuria, engaños… además de otros implementos del mal. Aparte del lote, había un instrumento de forma inofensiva, en forma de cuña muy gastado y cuyo precio era más alto que todos los otros. Alguien pregunto al diablo como se llamaba ese instrumento. Desaliento- respondió-¿Porque su precio es tan alto?_Porque ese instrumento me es más útil que cualquier otro. Cuando los demás me fallan, con él puedo entrar en la conciencia de cualquier ser humano y, una vez adentro, por medio del desaliento, puedo hacer de esa persona lo que se me antoja. Está muy gastado porque lo uso con casi todo el mundo, y como muy pocas personas saben que me pertenece, lo puedo utilizar continuamente…Como el precio para el Desaliento era tan alto, esa herramienta no se vendió. Aún sigue siendo propiedad del diablo.
Esta historia es una ficción pero ilustra de forma muy grafica, lo que es vivir sin esperanza. Por eso, cuando nos aferramos a la esperanza nos llenamos de bríos, vida y alegría, proporcionándonos el valor de escalar el pozo de las decepciones y considerar cada monte de dificultad como un desafío a vencer.
¿Te has detenido a pensar donde está depositada tu esperanza?¿Será en tus posesiones, profesión, el cargo o rango que ostentas, tu dinero, intelecto, aptitudes? …y tantas otras cosas ¿O quizás, tu confianza descansa en la buena voluntad de alguien para que te ayude a obtener lo que deseas? Pues déjame decirte amado/a, que esas no son más que esperanzas vanas, huecas; porque sus bases son inseguras.
Yo creo fervientemente, que un perfecto sinónimo de esperanza es fe; es decir, la posesión de convencimiento, certidumbre, confianza, credulidad. Y quiero mostrarte donde está establecida mi esperanza y es en la única persona que puede dar seguridad: Jesucristo; quien conduce mi vida, dirigiéndola a la esperanza de la vida eterna .Es una esperanza que no avergüenza, que nos produce gozo porque viene de aquel que es el Dios de esperanza, quien nos la ofrece como medio de paz, como puerta, como yelmo o casco protector, como ancla del alma.
La esperanza que viene de la fe en el Dios Todopoderoso, nos permite experimentar milagros, nos despoja de toda incredulidad para darnos la certeza que cosas imposibles pueden ocurrir. La esperanza buena que descansa en las promesas de Dios, que son todas en el Sí y el Amén, nos lleva a actuar donde lo sobrenatural se hace palpable. Dios nos sigue diciendo hoy:
-“Tendrás confianza; porque hay esperanza; miraras alrededor y dormirás seguro” (Job 11:18)
-“Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza, hoy también os anuncio que os restauraré el doble” (Zacarías 9:12)
Te invito a que busques en Jesucristo, el fundamento sólido para tu esperanza. Jesús es la esperanza viva, esa que no perecerá jamás, el lugar donde nuestra alma puede reposar. Jesús es nuestra roca, nuestro castillo, nuestra torre fuerte, nuestro escudo, nuestro alto refugio. El es el camino, la verdad y la vida. Cuando lo tienes, no puedes más que anhelar, compartir esa esperanza con todos.
(Hebreos.11:1; Tito 2:11-13; Romanos 8:24-25; Romanos 12:2; Romanos 15:13; 1 Tesalonicenses 5:8; Hebreos 6:18b-19; 1 Pedro 1:3; Hebreos 10:23; Juan 14.6)
Dra Ligdana Carrero de Charlin
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