Steven Spielberg lleva al protagonista a un pasado que conocía por lo que le habían contado, Michael J. Fox interpreta a Marty McFly que tiene la oportunidad de conocer a sus padres cuando eran adolescentes, camina junto a ellos, los mira a los ojos, esta cara a cara, les habla y genera un vinculo, lo que solo podría hacer en su imaginación ahora lo vive; pero llega el momento de “Back to the future” es decir a su presente y lo difícil fue encontrar el camino de regreso.
El primer capitulo de 1ª de Juan tiene el poder de llevarme a ese pasado que me contaron el junto con sus coapóstoles, y luego de estar allí me cuesta mucho “volver al futuro” encontrar el camino de regreso a este presente que me toca vivir.
El Apóstol amado me revela de primera mano lo que vio, oyó y toco, refleja en la escritura una pureza incomparable, trasmite paz y amor que contrasta con el momento de persecución y hostilidad que vivía.
Después de andar unos pasos por sendero que me lleva su carta casi puedo sentir el aroma a madera recién cortada mezclada con olor a pez que todavía se sacude en la red, astillas del taller y piedras de la orilla, agua que salpica y El sobre sus pies, un carpintero enseñando a pescar, pacífico revolucionario de pueblo chico que se convertiría en la figura mas extraordinaria de la historia de la humanidad y sobretodo en el Salvador de aquellos que creen, junto a el me hace caminar Juan, me invita a mirar y escuchar con atención…
¿Cómo volver al futuro? ¿Cómo salir de ese pasado que me cuenta? ¡Me quiero quedar allí! Aunque las piedras lastimen mis pies, aunque mi abrigo sea un árbol, aunque por techo tenga un cielo con nubarrones y mi almohada sea un hombro…el hombro de un hombre… ¿Cómo no sentir seguridad y paz, abrigo y amor? Si el hombro, es de Dios…
Después de pasear por esas anécdotas del discípulo, vuelvo al futuro y descubro en lo profundo de mi corazón, este hermoso anhelo, que alguien un día repita las palabras impresas en 1ª de Juan 1:1-3 y escriba sobre nosotros: “puedo contar lo que vi, oí y toque, porque en sus rostros, en sus vidas, en la comunión de esos cristianos nazarenos, vi, oí y toque a Jesús” entonces mi alegría será completa porque estaríamos cumpliendo con nuestro propósito, reflejar a Jesús siendo verdadero imitadores.
Atención de Claudio Santuch
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